“Mi Esposa Que Odiaba El Islam Intentó Que Lo Dejara” | El Viaje De Una Pareja Japonesa Al Islam
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Realmente creía en el Budismo. Formaba parte del grupo de jóvenes del templo. Estaba muy implicado en las actividades del templo. Mi padre era un filósofo ateo convencido, que pasó años y años intentando enseñarme a debatir contra los teístas. Sabes, me echaron del colegio. Pasé por una época difícil. Y en ese momento me di cuenta de que mi religión no me ofrecía ninguna orientación. La visión del mundo del Islam es tan evidente. Lo resuelve todo. Y es sencillo. Cuando mi mujer empezó a darse cuenta de que yo era Musulmán, se volvió muy anti-Islam. Comenzó a estudiar el Islam para buscar cosas que me hicieran dejar de ser Musulmán. Ella se contagió de coronavirus. No mejora.
Sabes, sus niveles de oxígeno seguían siendo aceptables, así que no estaba muy preocupado, pero sí estaba inquieto. Empecé a pensar en todo tipo de cosas negativas. Me pregunté si iba a morir así, simplemente. Luego, un día, de la nada, ella dice algo así como: sí, si me muero, no quiero ir a un sitio distinto al vuestro y al de los niños. As-salamu alaykum (La paz sea contigo), hermano Shige y hermana Lisa. Muchísimas gracias por venir a nuestra entrevista en Hacia la Eternidad. Nos alegra mucho teneros con nosotros. Wa alaykumu s-salam wa rahmatullahi wa barakatuh. Gracias. Así que hermano Shige, ¿puedes contarnos brevemente sobre tu vida, por favor?
Soy japonés-estadounidense de cuarta generación. Mi padre era un filósofo ateo muy convencido que se convirtió al Budismo. Mi madre era budista de nacimiento, cuya familia ha formado parte de una misión budista japonesa en América durante cuatro generaciones. Empecé como budista y seguí una forma de arte tradicional japonesa en Japón para reconectar con mis raíces, pero en su lugar, acabé conectando con el Islam. Nací en Japón. Mis padres, por supuesto, son japoneses. En realidad, yo creía en Jesús. Así que decía amén. Supongo que estaba hablando con Isa (Jesús). Pero no sabía nada sobre el islam ni sobre nada de eso. Entonces, ¿cómo era tu vida en cuanto a la fe?
Creo que el Budismo, especialmente, era algo muy central en nuestra familia. Sabía que mi abuelo era muy respetado en la comunidad. Sabía, obviamente, que mi madre trabajaba en el templo, así que pasaba allí la mayor parte del tiempo, quiero decir, estábamos allí todos los fines de semana. Formaba parte del grupo de jóvenes del templo. Estaba muy implicado en las actividades del templo. Así que me sorprendió, porque había un servicio dominical, como en las iglesias cristianas, pero en Japón no existe nada parecido. Así que me asombró que tuvieran una canción sobre Buda y que cantaran. No iba todos los domingos.
Solo durante unos meses, quizás mi padre solo quería llevarnos a la iglesia cristiana. ¿Qué fue lo que te hizo cuestionar tus creencias? Siempre he cuestionado mis creencias, en realidad. No me gustaba, realmente creía en el Budismo, pero no creía en Jodo Shinshu. Es un tipo de Budismo japonés. De hecho, quizá es el principal de Japón, eh, Budismo. En Japón, allí, en un momento dado, la religión del Budismo era muy política. Era bastante política. Y de hecho hubo una ley aprobada en Japón que decía que cada familia japonesa tenía que registrar su nombre en uno de los templos budistas. Como si tuvieras que pertenecer a un templo.
Cuando empiezas a estudiar la historia, simplemente no creía que ninguna religión verdadera pudiera tomar sus decisiones religiosas basándose en la política de un momento específico de la historia. También hay muchas cosas que no me tenían sentido. ¿Y cómo empezó tu camino hacia el Islam? Tuve muchos problemas en el instituto. Así que tuve problemas intentando afirmarme o demostrar quién era, quizá demasiado difícil, demasiado. Sabes, me expulsaron del colegio, Tuve una época difícil, y en ese momento me di cuenta de que, de que mi religión no me ofrecía ninguna orientación. No me estaba ayudando a tomar buenas decisiones en mi vida.
Y fue entonces cuando realmente decidí volcarme por completo en aprender la cultura japonesa, porque pensé, bueno, vale, voy a dejar la religión de lado un tiempo, pero si me concentro solo en algo positivo y pongo toda mi energía ahí, entonces no tengo energía para hacer, ya sabes, otras cosas que quizá no debería hacer. Así es como empezó todo. Así que sí, fui a Japón en 2006 como estudiante de intercambio. Fue entonces cuando conocí a mi esposa. Supongo que para mí era muy importante sentirme auténtico. Y creo que por eso me esforcé tanto en intentar realmente sumergirme en la cultura japonesa más tradicional. Y eso se convirtió en mi religión durante un tiempo.
Damos un salto hasta 2012, y ahora, un muy buen amigo mío, un chico de Siria, llegó a Japón durante la guerra civil de siria. Tuvo que venir como refugiado político. Y simplemente empezamos a hablar. Le pregunté cómo conceptualizaba a Dios. Por ejemplo, ¿qué es Dios? ¿Es Dios el universo? ¿Es Dios un señor con barba en una nube? ¿Y para ti, qué es Dios? Y su respuesta hacia mí fue algo así como, bueno, en realidad, simplemente dijo, "Déjame mostrarte algo." Y me mostró Ikhlas. Me dijo: esto es en lo que creemos. Y yo dije: vale. Así que no es un hombre. Y él me dijo: no, obviamente no es un hombre. ¿Es el universo? No, es como nada que puedas imaginar.
No hay, no hay nada, que sea igual a Él. Y no es como, no tiene nada que ver con las creencias cristianas. No, él no fue creado, no dio a luz a nada. Nada le dio a luz a Él. De nuevo, era algo simplemente evidente. Pensé: ah, vale. Sí, eso tiene sentido. Puedo identificarme con eso. Pensé: vale. Cuando conocí a este chico sirio, simplemente sucedió en un momento de mi vida en el que estaba replanteándome cómo vivía. Y, ¿sabes? Me di cuenta de que ya creía en Dios. Y mirando atrás en mi vida, creo que me di cuenta de que he creído en Dios toda mi vida. Pero era algo que rechazaba por algún motivo.
Quizá lo rechazaba porque mi padre era muy filósofo ateo acérrimo que pasó años y años intentando enséñame cómo debatir contra los teístas y cómo debería responderles y cómo podría, ya sabes, menospreciar sus creencias en Dios, cómo responder a los cristianos que intentan, ya sabes, hablarme del mensaje, la palabra de Jesús. Así que creo que desde muy joven, literalmente, ya sabes, con unos 10 años o así, sentía que no debía, que no está bien creer en Dios. No se supone que debas creer en eso.
Y a medida que fui creciendo y me comprometía más con el templo, Me sentía cada vez más así No puedo creer en Dios porque debo comprometerme con este templo, o debo comprometerme con la comunidad japonesa aquí, y ellos no creen en Dios. Así que mi camino espiritual fue realmente muy corto. El camino espiritual en sí. Conocí a un chico que me habló del Islam. Empecé a recordar todos esos pequeños detalles y fragmentos de mi vida, y pensé, sí, la verdad, si soy sincero conmigo mismo, eso es en lo que creo. No fue tan difícil. En realidad fue muy rápido. Supe que era musulmán muy pronto. La visión del mundo del Islam es tan evidente. La segunda persona, creo.
Si alguien te lo dice, si eres sincero, es tan obvio que cuesta no verlo. Resuelve todos los problemas, y es sencillo. Pero la razón por la que tardé tanto y tuve que estudiar e investigar y mirar esto y aquello y esto y aquello, es porque pienso en toda la gente a la que tendré que explicarle esto más adelante. ¿Cómo voy a hablar con mi padre filósofo? ¿Cómo voy a hablar con mi madre budista que trabaja en el templo? ¿Cómo voy a hablar con la familia y la comunidad, ya sabes, con la que crecí en este templo? Como conocen a mi abuelo, mi madre y luego yo y... ¿Cómo reaccionaron tu familia y tu esposa ante tu conversión al Islam, vuestras familias, aquello que más temías? ¿Has notado algo?
Mientras ves este vídeo, no aparecen anuncios. Como Towards Eternity es una organización sin ánimo de lucro, solo podemos producir estos vídeos gracias a tu apoyo. Si quieres formar parte de esta buena acción, dona a Towards Eternity y no dejes pasar esta oportunidad de oro. ¿Cómo reaccionaron tu familia y tu esposa? ante tu conversión al Islam, vuestras familias, ¿Y qué era lo que más temías? Así que esa era la verdadera razón por la que estudiaba, porque sabía a lo que me enfrentaba. Sabía que, ante todo, mi esposa no lo iba a aceptar. Y que su familia, definitivamente, tampoco lo iba a aceptar. Mi familia tampoco lo iba a aceptar. Ya sabes, mi padre, y mi madre tampoco lo iban a aceptar.
Ya lo sabía, nadie iba a estar contento. Así que, como técnica de supervivencia, supongo, quiero decir, intentaba ocultarlo lo mejor que podía. No rezaba delante de la gente. Si estaba ayunando, no le decía a nadie que estaba ayunando. Simplemente ponía excusas como, Tengo una cita con el médico después de esto, o tengo que mantener el estómago vacío, o simplemente fingía que bebía algo y en realidad no bebía. Durante mucho tiempo, creo que todo estuvo muy oculto.
Pensaba que con mi esposa, solo haría pequeños cambios, y que, con el tiempo, si simplemente me convertía en una mejor persona, o si ella veía que nuestra vida familiar mejoraba, quizá, ya sabes, me preguntaría algo como: «Oye, ¿por qué eres ahora un marido tan estupendo?» ¿Qué ha pasado? Pero eso no ocurrió. Así que Tuve que introducir cada pequeño cambio con mucho mucho cuidado. Por ejemplo, rezar, despertarme para el Fajr (la oración del alba). ¿Cuánto silencio podía guardar?
Como que sí, y no, así que incluso ahora, es un poco gracioso, la gente se ríe, cuando suena mi alarma, estoy tan entrenado que puedo levantarme rapidísimo, puedo apagar la alarma antes de que termine el primer pitido. Así que, si suena...yo puedo hacer... y entonces puedo apagarla. Cuando mi mujer empezó a darse cuenta de que era musulmán y que ayunaba por el Islam y que no bebía por el Islam y que le pedía que no cocinara más con cerdo por el Islam, ella se volvió muy anti-Islam. Comenzó a estudiar el Islam para buscar cosas que me hicieran dejar de ser Musulmán. Y entonces la cosa iba más o menos bien, pero luego empecé a dejarme barba. Ah, sí.
Así que cualquiera de las mujeres en mi vida, básicamente, cada vez que veían mi cara, me decían, "Pareces Osama bin Laden. Si quieres unirte a ISIS, entonces ¿por qué estás en Japón? Afeítate la cara, pareces sucio, deberías ir a afeitarte. ¿Quieres que te compre una maquinilla de afeitar?" Y esto pasaba cada vez que quedaba con alguna... -Lo siento. -No pasa nada, de verdad. Siempre era así. ¿Y entonces cómo se hizo tu esposa musulmana? Bueno, pues otra vez, las cosas iban muy mal. Estaba llegando al punto en que realmente estábamos hablando de separarnos. Obviamente, yo no quería.
Y ella dijo, "Vale, no tenemos que separarnos, pero puedes irte a vivir a otro sitio." Puedes vivir en otra habitación, buscarte otro piso, y allí puedes ser musulmán. Oficialmente no me importa, legalmente podemos seguir casados. Puedes venir a ver a los niños los fines de semana y esas cosas, pero simplemente, vete a ser musulmán a otro sitio. Déjanos fuera de eso. Es como si nos estuvieras haciendo la vida difícil. La cosa se estaba poniendo mal. Solo discutíamos todo el tiempo. Recuerdo llegar a casa una noche y vivimos en el segundo piso. Y llegué al pie de las escaleras fuera de mi piso, y no tenía suficiente energía para subir el primer escalón.
Y me quedé delante de la escalera y estaba tan cansado. Estaba tan cansado de discutir. Estaba tan cansado de defender mis creencias. Estaba tan cansado de que la gente me dijera que me afeitara la cara. Estaba tan cansado de tantas cosas. Y simplemente me quedé allí, y por primera vez me volví hacia Alá. Y yo dije algo así como, No puedo seguir con esto. Así que por favor, lo que sea mejor para mí, No sé, ya sabes, si es, si es con mi esposa, por favor haz que esto funcione. Si no es así, entonces por favor, solo pido algo mejor. Pero no puedo seguir así. Es que estoy tan cansado. En aquel momento, era muy, muy al comienzo del coronavirus.
Como que, pasados unos cinco días o algo así, la gente que mejora, mejora, y luego los que empeoran, simplemente empiezan a empeorar. Y esto salía en las noticias cuando veías, ya sabes, tantas personas muriendo por esto, y los hospitales están, ya sabes, están a tope o lo que sea. Es como el máximo miedo. Todo el mundo está completamente asustado por el Corona. Y muy al principio, cogí el Corona. Así que esto fue en un momento en el que si te daba el Corona, los hospitales no te aceptaban, y la ambulancia no iba a venir a buscarte. Como que no quieres decirle a la gente que tienes Corona porque todavía hay como, ya sabes, un estigma por eso, como si tuvieras la peste negra o algo así.
Así que, ya sabes, me quedé encerrado en una habitación. Tuve que encerrarme en una habitación durante un tiempo. Y, eh, ya sabes, no sabíamos lo que estaba pasando. Pero empecé a mejorar. Pero en cuanto empecé a mejorar, mi mujer se puso enferma. Mi fiebre no bajaba, tosía sin parar, no podía saborear ni oler nada, y como la gente a mi alrededor tenía miedo, debía permanecer aislada. Sentía que había contraído una enfermedad extraña e incomprensible. Entonces pensé: “Si esto sigue así, tal vez realmente muera, y entonces no volveré a ver nunca más a Shige-san ni a mis hijos.” Y ella no mejora.
Bueno, pues, ya van como dos semanas, y ella está empeorando, y su tos está empeorando, y ya van tres semanas, y es como, bueno, sí, vale, esto no, esto no es bueno. Y luego, desde mi punto de vista, yo estaba preocupado. Sabes, sus niveles de oxígeno seguían estando dentro de lo aceptable, así que no estaba muy preocupado, pero sí estaba inquieto. Aunque mi esposo se había recuperado, yo no mejoraba en absoluto, y empecé a preocuparme cada vez más. Como estaba aislada en mi habitación, no podía ver a nadie, y de repente… Tenía tanto tiempo para mí.
Como soy naturalmente una persona preocupada, no dejaba de pensar demasiado y de imaginar cosas malas, como: “Quizás muera así.” Y de repente, un día, de la nada, ella dice algo como: "Oye, entonces necesitas dos personas, dos testigos para la shahada (declaración de fe), ¿verdad?" Me quedé como, espera, ¿qué? Pensé, ¿esto es una pregunta que haces por un amigo? Y ella dice: "No, es para mí." Me quedé como, espera, ¿qué? ¿Shahada (declaración de fe)? ¿Dos personas? Sí. Espera, ¿cómo? ¿Tú, tú quieres hacerte musulmana? Si realmente iba a morir, yo, que decía que no quería ser musulmana, que no quería decir mi shahada, ya no tenía tiempo para jugar. Así que pedí pronunciar la shahada.
Y ella me miró y me dijo: "Sí, es que si muero, no quiero ir a un sitio diferente al que vais tú y los niños. Si muero, quiero ir al mismo sitio que vosotros." Así que llamé a mi amigo y le dije, Le dije: "Yuki, ven, ven aquí, tío. Te necesito. Te necesito. Te necesito. sigue siendo un niño, así que quizá no cuenta, pero era el coronavirus, estábamos en confinamiento. Fue lo mejor que pudimos hacer. Le dije: «Necesito que seas testigo conmigo, amigo.» Así que nos quedamos ahí y ella hizo su shahada desde la habitación de cuarentena. Sentí un alivio enorme, como si el peligro hubiera pasado, como si incluso si moría, estaría bien.
No morí, y quizás en realidad no era tan grave, pero dentro de mí había una inmensa sensación de alivio, y recuerdo haberme sentido tan feliz de poder volver mi corazón sinceramente hacia Allah. Varias semanas después me di cuenta de que, espera un segundo, yo ya me había rendido y solo tardó dos semanas. Como que debería haberme rendido hace ocho años. ¿Qué estaba haciendo todo este tiempo? ¿Cuántas horas malgasté? ¿Cuántas horas tiré a la basura? Has estado acumulando... acumulando muchas buenas acciones. Todo este tiempo. No, todo este tiempo.
Si hay alguna lección que alguien pueda sacar de esto, y por eso, cuando la gente me pregunta mi historia de conversión, siempre digo que la mía no es tan importante. La historia de conversión más importante es la de mi esposa, porque yo no pude hacer nada durante ocho años con la cantidad de dificultades que había en esa relación. Y todo lo que tenía que hacer era rendirme y decir, Alá, ya Alá (Oh Alá), por favor quita esto de mis manos. No puedo con esto. Y, bueno, dos semanas después. Desde mi punto de vista, fue todo tan repentino y me llevó muchísimo tiempo asumir que se había hecho musulmana.
Y, sabes, me despertaba sobre Fajr (la oración del alba), y no sabía bien si debía despertarla o no. Pensaba, ¿debería, dejarla dormir? ¿Se enfadará si la despierto? ¿Es realmente musulmana? ¿Lo es, sabes? Pero lo hacía, sabes, lo hacía, me quedaba así, y entonces ella abría los ojos y decía: "¿Fajr?" Y yo decía, "Sí." Así que rezábamos. Formaste parte de una determinada cultura durante años, al igual que tus familiares y seres queridos. Eras un extraño para la comunidad musulmana. ¿No fue difícil dejar atrás lo que habías conocido durante tantos años? Eh, sí, fue muy difícil. Lo había sacrificado todo, ya fuera mi dinero, mi tiempo, mi energía, incluso mis relaciones con otras personas.
Pero cuando dejé ese mundo, no hice nada más. Es como si no supiera cómo dedicarme a ningún otro negocio. No sé cómo hacer ningún otro trabajo. No tengo ningún otro, ya sabes, como un título universitario realmente útil en negocios o realmente cualquier conocimiento sobre cualquier cosa. Sí, fue muy difícil. Y solo estaba diciendo, estaba, lo único que me quedaba era que Alá dice que si renuncias a algo por Él, Él lo reemplazará por algo mejor. Así que en mi mano derecha tenía esto, y en mi mano izquierda tenía todo lo demás en mi vida. Y simplemente tenía que soltar y confiar en que algo iba a salir bien.
Alhamdulillah (alabado sea Dios), de verdad creo sinceramente que Alá simplemente puso esto, esta creencia, esta imán (fe) en mi corazón, y ya está. Después de hacerme musulmana, creo que me volví más abierta — quizá incluso liberada. Como ahora éramos una familia musulmana, parecía necesario unirse a la comunidad, hacer amigos, y hacerlo también por los niños. Sabía que todavía tenía mis propios prejuicios, y en Japón no se puede vivir realmente con prejuicios, así que sentía que debía superarlos de alguna manera. Así pensaba en ese momento. Después de que se hizo musulmana, tuvo su primer Ramadán (el mes de ayuno) conmigo. Mi Ramadán (el mes de ayuno) es muy, muy solitario, triste…
Es un acontecimiento muy triste y solitario. Es simplemente difícil y duro, y, eh, estás totalmente solo. Rompes el ayuno solo, y ayunas solo, y es como que no es, no es divertido. Por otro lado, ella estaba en Instagram, y veía todas estas publicaciones de gente que tenía estas comidas realmente increíbles para el iftar (fiestas para romper el ayuno) y, eh, ya sabes, gente de verdad disfrutando del Ramadán como si fuera una fiesta. Y está tan enfadada conmigo. Ella dice: «No, quiero el Ramadán así». Como que este Ramadán es terrible. Y desde entonces, básicamente, ha estado trabajando con JDC. Nos involucramos con, y aquí estamos ahora, estamos en la Asociación Musulmana de Japón, JMA.
Formamos parte, ya sabes, hacemos, eh, ayudamos en eventos por la zona de Tokio, aquí, con JDC, con nuestra mezquita local en Yokohama. ¿Y qué es lo que más admiráis el uno del otro? Lo que admiro de ella, muchas cosas, de hecho. Desde que nos conocimos, hay muchas cosas que ella hacía de forma natural que, como musulmán, deberías estar haciendo. Sabes, yo vengo de un entorno estadounidense revolucionario donde es como, si alguien me dice lo que tengo que hacer, mi primera reacción es simplemente decir, sí, olvídate, ¿sabes? sí, fuera de aquí. Y no importa si son mis padres o quien sea. Astaghfirullah (Busco el perdón de Alá).
Pero, eh, con ella, ya sabes, ella siempre ha sido, no sé si ella sentía si, eh, ya sabes, El Yannah (el paraíso) esta a los pies de la madre, pero ella siempre ha actuado así. Y por eso la respeto muchísimo. Siempre ha sido muy familiar. Siempre se ha preocupado por nuestros hijos, eh, ha estado muy involucrada en sus vidas. Eso es algo que le respeto. Su constante amabilidad — incluso cuando debí de ser realmente difícil —, nunca me abandonó. Siempre le estuve agradecida por eso, incluso antes de hacerme musulmana. Creo que, de hecho, lo amo aún más desde que se hizo musulmán. Es como si su personalidad hubiera cambiado.
Empezó a dar cada vez más importancia a la familia — llamando a sus padres por iniciativa propia, sin que yo se lo recordara. Cosas como esas mejoraron mucho. Cuando yo decía que quería ver a mi familia, él simplemente decía: “Entonces deberíamos ir a verlos.” Fue un cambio tan hermoso. La forma en que empezó a valorar profundamente a la familia hizo que todo mejorara tanto. Aunque yo no... Así que... básicamente nada. Es amable. Ella dijo que soy buena persona. Es amable. ¿Eso fue lo único que dijo? Sí, básicamente. Es amable. ¿Qué fue lo que más te impresionó del Profeta (la paz sea con él)?
Cuando habla de guardar su dua (súplica) para el último día por nosotros, cuando estemos ante Alá, ha guardado su dua (súplica), esa dua suya que sin duda será, concedida. La reservó para nosotros. Ahora, cuando, escucho cosas como esta, siento de verdad que en realidad somos nosotros, ya sabes, él de verdad, cuando miraba a través del tiempo, quizá me estaba mirando a mí. Quizá te estaba mirando a ti. Estaba mirando a esta generación. Así que sí, para mí, supongo que esto, su capacidad de ver a través del tiempo y su compasión por personas a las que nunca conoció, es lo más impresionante.
Hermano Shige, hermana Lisa, muchas gracias por compartir vuestra historia con nosotros con tanta sinceridad. Que Alá te recompense, y, insha'Allah (si Dios quiere), te mantenga firme en este camino, por el camino recto hasta tu último aliento, insha'Allah (si Dios quiere). Y que te reúna en la otra vida, insha'Allah, en Yanna. JazakAllahu Khairan (Que Alá te recompense con el bien). Muchísimas gracias.
Sabes, sus niveles de oxígeno seguían siendo aceptables, así que no estaba muy preocupado, pero sí estaba inquieto. Empecé a pensar en todo tipo de cosas negativas. Me pregunté si iba a morir así, simplemente. Luego, un día, de la nada, ella dice algo así como: sí, si me muero, no quiero ir a un sitio distinto al vuestro y al de los niños. As-salamu alaykum (La paz sea contigo), hermano Shige y hermana Lisa. Muchísimas gracias por venir a nuestra entrevista en Hacia la Eternidad. Nos alegra mucho teneros con nosotros. Wa alaykumu s-salam wa rahmatullahi wa barakatuh. Gracias. Así que hermano Shige, ¿puedes contarnos brevemente sobre tu vida, por favor?
Soy japonés-estadounidense de cuarta generación. Mi padre era un filósofo ateo muy convencido que se convirtió al Budismo. Mi madre era budista de nacimiento, cuya familia ha formado parte de una misión budista japonesa en América durante cuatro generaciones. Empecé como budista y seguí una forma de arte tradicional japonesa en Japón para reconectar con mis raíces, pero en su lugar, acabé conectando con el Islam. Nací en Japón. Mis padres, por supuesto, son japoneses. En realidad, yo creía en Jesús. Así que decía amén. Supongo que estaba hablando con Isa (Jesús). Pero no sabía nada sobre el islam ni sobre nada de eso. Entonces, ¿cómo era tu vida en cuanto a la fe?
Creo que el Budismo, especialmente, era algo muy central en nuestra familia. Sabía que mi abuelo era muy respetado en la comunidad. Sabía, obviamente, que mi madre trabajaba en el templo, así que pasaba allí la mayor parte del tiempo, quiero decir, estábamos allí todos los fines de semana. Formaba parte del grupo de jóvenes del templo. Estaba muy implicado en las actividades del templo. Así que me sorprendió, porque había un servicio dominical, como en las iglesias cristianas, pero en Japón no existe nada parecido. Así que me asombró que tuvieran una canción sobre Buda y que cantaran. No iba todos los domingos.
Solo durante unos meses, quizás mi padre solo quería llevarnos a la iglesia cristiana. ¿Qué fue lo que te hizo cuestionar tus creencias? Siempre he cuestionado mis creencias, en realidad. No me gustaba, realmente creía en el Budismo, pero no creía en Jodo Shinshu. Es un tipo de Budismo japonés. De hecho, quizá es el principal de Japón, eh, Budismo. En Japón, allí, en un momento dado, la religión del Budismo era muy política. Era bastante política. Y de hecho hubo una ley aprobada en Japón que decía que cada familia japonesa tenía que registrar su nombre en uno de los templos budistas. Como si tuvieras que pertenecer a un templo.
Cuando empiezas a estudiar la historia, simplemente no creía que ninguna religión verdadera pudiera tomar sus decisiones religiosas basándose en la política de un momento específico de la historia. También hay muchas cosas que no me tenían sentido. ¿Y cómo empezó tu camino hacia el Islam? Tuve muchos problemas en el instituto. Así que tuve problemas intentando afirmarme o demostrar quién era, quizá demasiado difícil, demasiado. Sabes, me expulsaron del colegio, Tuve una época difícil, y en ese momento me di cuenta de que, de que mi religión no me ofrecía ninguna orientación. No me estaba ayudando a tomar buenas decisiones en mi vida.
Y fue entonces cuando realmente decidí volcarme por completo en aprender la cultura japonesa, porque pensé, bueno, vale, voy a dejar la religión de lado un tiempo, pero si me concentro solo en algo positivo y pongo toda mi energía ahí, entonces no tengo energía para hacer, ya sabes, otras cosas que quizá no debería hacer. Así es como empezó todo. Así que sí, fui a Japón en 2006 como estudiante de intercambio. Fue entonces cuando conocí a mi esposa. Supongo que para mí era muy importante sentirme auténtico. Y creo que por eso me esforcé tanto en intentar realmente sumergirme en la cultura japonesa más tradicional. Y eso se convirtió en mi religión durante un tiempo.
Damos un salto hasta 2012, y ahora, un muy buen amigo mío, un chico de Siria, llegó a Japón durante la guerra civil de siria. Tuvo que venir como refugiado político. Y simplemente empezamos a hablar. Le pregunté cómo conceptualizaba a Dios. Por ejemplo, ¿qué es Dios? ¿Es Dios el universo? ¿Es Dios un señor con barba en una nube? ¿Y para ti, qué es Dios? Y su respuesta hacia mí fue algo así como, bueno, en realidad, simplemente dijo, "Déjame mostrarte algo." Y me mostró Ikhlas. Me dijo: esto es en lo que creemos. Y yo dije: vale. Así que no es un hombre. Y él me dijo: no, obviamente no es un hombre. ¿Es el universo? No, es como nada que puedas imaginar.
No hay, no hay nada, que sea igual a Él. Y no es como, no tiene nada que ver con las creencias cristianas. No, él no fue creado, no dio a luz a nada. Nada le dio a luz a Él. De nuevo, era algo simplemente evidente. Pensé: ah, vale. Sí, eso tiene sentido. Puedo identificarme con eso. Pensé: vale. Cuando conocí a este chico sirio, simplemente sucedió en un momento de mi vida en el que estaba replanteándome cómo vivía. Y, ¿sabes? Me di cuenta de que ya creía en Dios. Y mirando atrás en mi vida, creo que me di cuenta de que he creído en Dios toda mi vida. Pero era algo que rechazaba por algún motivo.
Quizá lo rechazaba porque mi padre era muy filósofo ateo acérrimo que pasó años y años intentando enséñame cómo debatir contra los teístas y cómo debería responderles y cómo podría, ya sabes, menospreciar sus creencias en Dios, cómo responder a los cristianos que intentan, ya sabes, hablarme del mensaje, la palabra de Jesús. Así que creo que desde muy joven, literalmente, ya sabes, con unos 10 años o así, sentía que no debía, que no está bien creer en Dios. No se supone que debas creer en eso.
Y a medida que fui creciendo y me comprometía más con el templo, Me sentía cada vez más así No puedo creer en Dios porque debo comprometerme con este templo, o debo comprometerme con la comunidad japonesa aquí, y ellos no creen en Dios. Así que mi camino espiritual fue realmente muy corto. El camino espiritual en sí. Conocí a un chico que me habló del Islam. Empecé a recordar todos esos pequeños detalles y fragmentos de mi vida, y pensé, sí, la verdad, si soy sincero conmigo mismo, eso es en lo que creo. No fue tan difícil. En realidad fue muy rápido. Supe que era musulmán muy pronto. La visión del mundo del Islam es tan evidente. La segunda persona, creo.
Si alguien te lo dice, si eres sincero, es tan obvio que cuesta no verlo. Resuelve todos los problemas, y es sencillo. Pero la razón por la que tardé tanto y tuve que estudiar e investigar y mirar esto y aquello y esto y aquello, es porque pienso en toda la gente a la que tendré que explicarle esto más adelante. ¿Cómo voy a hablar con mi padre filósofo? ¿Cómo voy a hablar con mi madre budista que trabaja en el templo? ¿Cómo voy a hablar con la familia y la comunidad, ya sabes, con la que crecí en este templo? Como conocen a mi abuelo, mi madre y luego yo y... ¿Cómo reaccionaron tu familia y tu esposa ante tu conversión al Islam, vuestras familias, aquello que más temías? ¿Has notado algo?
Mientras ves este vídeo, no aparecen anuncios. Como Towards Eternity es una organización sin ánimo de lucro, solo podemos producir estos vídeos gracias a tu apoyo. Si quieres formar parte de esta buena acción, dona a Towards Eternity y no dejes pasar esta oportunidad de oro. ¿Cómo reaccionaron tu familia y tu esposa? ante tu conversión al Islam, vuestras familias, ¿Y qué era lo que más temías? Así que esa era la verdadera razón por la que estudiaba, porque sabía a lo que me enfrentaba. Sabía que, ante todo, mi esposa no lo iba a aceptar. Y que su familia, definitivamente, tampoco lo iba a aceptar. Mi familia tampoco lo iba a aceptar. Ya sabes, mi padre, y mi madre tampoco lo iban a aceptar.
Ya lo sabía, nadie iba a estar contento. Así que, como técnica de supervivencia, supongo, quiero decir, intentaba ocultarlo lo mejor que podía. No rezaba delante de la gente. Si estaba ayunando, no le decía a nadie que estaba ayunando. Simplemente ponía excusas como, Tengo una cita con el médico después de esto, o tengo que mantener el estómago vacío, o simplemente fingía que bebía algo y en realidad no bebía. Durante mucho tiempo, creo que todo estuvo muy oculto.
Pensaba que con mi esposa, solo haría pequeños cambios, y que, con el tiempo, si simplemente me convertía en una mejor persona, o si ella veía que nuestra vida familiar mejoraba, quizá, ya sabes, me preguntaría algo como: «Oye, ¿por qué eres ahora un marido tan estupendo?» ¿Qué ha pasado? Pero eso no ocurrió. Así que Tuve que introducir cada pequeño cambio con mucho mucho cuidado. Por ejemplo, rezar, despertarme para el Fajr (la oración del alba). ¿Cuánto silencio podía guardar?
Como que sí, y no, así que incluso ahora, es un poco gracioso, la gente se ríe, cuando suena mi alarma, estoy tan entrenado que puedo levantarme rapidísimo, puedo apagar la alarma antes de que termine el primer pitido. Así que, si suena...yo puedo hacer... y entonces puedo apagarla. Cuando mi mujer empezó a darse cuenta de que era musulmán y que ayunaba por el Islam y que no bebía por el Islam y que le pedía que no cocinara más con cerdo por el Islam, ella se volvió muy anti-Islam. Comenzó a estudiar el Islam para buscar cosas que me hicieran dejar de ser Musulmán. Y entonces la cosa iba más o menos bien, pero luego empecé a dejarme barba. Ah, sí.
Así que cualquiera de las mujeres en mi vida, básicamente, cada vez que veían mi cara, me decían, "Pareces Osama bin Laden. Si quieres unirte a ISIS, entonces ¿por qué estás en Japón? Afeítate la cara, pareces sucio, deberías ir a afeitarte. ¿Quieres que te compre una maquinilla de afeitar?" Y esto pasaba cada vez que quedaba con alguna... -Lo siento. -No pasa nada, de verdad. Siempre era así. ¿Y entonces cómo se hizo tu esposa musulmana? Bueno, pues otra vez, las cosas iban muy mal. Estaba llegando al punto en que realmente estábamos hablando de separarnos. Obviamente, yo no quería.
Y ella dijo, "Vale, no tenemos que separarnos, pero puedes irte a vivir a otro sitio." Puedes vivir en otra habitación, buscarte otro piso, y allí puedes ser musulmán. Oficialmente no me importa, legalmente podemos seguir casados. Puedes venir a ver a los niños los fines de semana y esas cosas, pero simplemente, vete a ser musulmán a otro sitio. Déjanos fuera de eso. Es como si nos estuvieras haciendo la vida difícil. La cosa se estaba poniendo mal. Solo discutíamos todo el tiempo. Recuerdo llegar a casa una noche y vivimos en el segundo piso. Y llegué al pie de las escaleras fuera de mi piso, y no tenía suficiente energía para subir el primer escalón.
Y me quedé delante de la escalera y estaba tan cansado. Estaba tan cansado de discutir. Estaba tan cansado de defender mis creencias. Estaba tan cansado de que la gente me dijera que me afeitara la cara. Estaba tan cansado de tantas cosas. Y simplemente me quedé allí, y por primera vez me volví hacia Alá. Y yo dije algo así como, No puedo seguir con esto. Así que por favor, lo que sea mejor para mí, No sé, ya sabes, si es, si es con mi esposa, por favor haz que esto funcione. Si no es así, entonces por favor, solo pido algo mejor. Pero no puedo seguir así. Es que estoy tan cansado. En aquel momento, era muy, muy al comienzo del coronavirus.
Como que, pasados unos cinco días o algo así, la gente que mejora, mejora, y luego los que empeoran, simplemente empiezan a empeorar. Y esto salía en las noticias cuando veías, ya sabes, tantas personas muriendo por esto, y los hospitales están, ya sabes, están a tope o lo que sea. Es como el máximo miedo. Todo el mundo está completamente asustado por el Corona. Y muy al principio, cogí el Corona. Así que esto fue en un momento en el que si te daba el Corona, los hospitales no te aceptaban, y la ambulancia no iba a venir a buscarte. Como que no quieres decirle a la gente que tienes Corona porque todavía hay como, ya sabes, un estigma por eso, como si tuvieras la peste negra o algo así.
Así que, ya sabes, me quedé encerrado en una habitación. Tuve que encerrarme en una habitación durante un tiempo. Y, eh, ya sabes, no sabíamos lo que estaba pasando. Pero empecé a mejorar. Pero en cuanto empecé a mejorar, mi mujer se puso enferma. Mi fiebre no bajaba, tosía sin parar, no podía saborear ni oler nada, y como la gente a mi alrededor tenía miedo, debía permanecer aislada. Sentía que había contraído una enfermedad extraña e incomprensible. Entonces pensé: “Si esto sigue así, tal vez realmente muera, y entonces no volveré a ver nunca más a Shige-san ni a mis hijos.” Y ella no mejora.
Bueno, pues, ya van como dos semanas, y ella está empeorando, y su tos está empeorando, y ya van tres semanas, y es como, bueno, sí, vale, esto no, esto no es bueno. Y luego, desde mi punto de vista, yo estaba preocupado. Sabes, sus niveles de oxígeno seguían estando dentro de lo aceptable, así que no estaba muy preocupado, pero sí estaba inquieto. Aunque mi esposo se había recuperado, yo no mejoraba en absoluto, y empecé a preocuparme cada vez más. Como estaba aislada en mi habitación, no podía ver a nadie, y de repente… Tenía tanto tiempo para mí.
Como soy naturalmente una persona preocupada, no dejaba de pensar demasiado y de imaginar cosas malas, como: “Quizás muera así.” Y de repente, un día, de la nada, ella dice algo como: "Oye, entonces necesitas dos personas, dos testigos para la shahada (declaración de fe), ¿verdad?" Me quedé como, espera, ¿qué? Pensé, ¿esto es una pregunta que haces por un amigo? Y ella dice: "No, es para mí." Me quedé como, espera, ¿qué? ¿Shahada (declaración de fe)? ¿Dos personas? Sí. Espera, ¿cómo? ¿Tú, tú quieres hacerte musulmana? Si realmente iba a morir, yo, que decía que no quería ser musulmana, que no quería decir mi shahada, ya no tenía tiempo para jugar. Así que pedí pronunciar la shahada.
Y ella me miró y me dijo: "Sí, es que si muero, no quiero ir a un sitio diferente al que vais tú y los niños. Si muero, quiero ir al mismo sitio que vosotros." Así que llamé a mi amigo y le dije, Le dije: "Yuki, ven, ven aquí, tío. Te necesito. Te necesito. Te necesito. sigue siendo un niño, así que quizá no cuenta, pero era el coronavirus, estábamos en confinamiento. Fue lo mejor que pudimos hacer. Le dije: «Necesito que seas testigo conmigo, amigo.» Así que nos quedamos ahí y ella hizo su shahada desde la habitación de cuarentena. Sentí un alivio enorme, como si el peligro hubiera pasado, como si incluso si moría, estaría bien.
No morí, y quizás en realidad no era tan grave, pero dentro de mí había una inmensa sensación de alivio, y recuerdo haberme sentido tan feliz de poder volver mi corazón sinceramente hacia Allah. Varias semanas después me di cuenta de que, espera un segundo, yo ya me había rendido y solo tardó dos semanas. Como que debería haberme rendido hace ocho años. ¿Qué estaba haciendo todo este tiempo? ¿Cuántas horas malgasté? ¿Cuántas horas tiré a la basura? Has estado acumulando... acumulando muchas buenas acciones. Todo este tiempo. No, todo este tiempo.
Si hay alguna lección que alguien pueda sacar de esto, y por eso, cuando la gente me pregunta mi historia de conversión, siempre digo que la mía no es tan importante. La historia de conversión más importante es la de mi esposa, porque yo no pude hacer nada durante ocho años con la cantidad de dificultades que había en esa relación. Y todo lo que tenía que hacer era rendirme y decir, Alá, ya Alá (Oh Alá), por favor quita esto de mis manos. No puedo con esto. Y, bueno, dos semanas después. Desde mi punto de vista, fue todo tan repentino y me llevó muchísimo tiempo asumir que se había hecho musulmana.
Y, sabes, me despertaba sobre Fajr (la oración del alba), y no sabía bien si debía despertarla o no. Pensaba, ¿debería, dejarla dormir? ¿Se enfadará si la despierto? ¿Es realmente musulmana? ¿Lo es, sabes? Pero lo hacía, sabes, lo hacía, me quedaba así, y entonces ella abría los ojos y decía: "¿Fajr?" Y yo decía, "Sí." Así que rezábamos. Formaste parte de una determinada cultura durante años, al igual que tus familiares y seres queridos. Eras un extraño para la comunidad musulmana. ¿No fue difícil dejar atrás lo que habías conocido durante tantos años? Eh, sí, fue muy difícil. Lo había sacrificado todo, ya fuera mi dinero, mi tiempo, mi energía, incluso mis relaciones con otras personas.
Pero cuando dejé ese mundo, no hice nada más. Es como si no supiera cómo dedicarme a ningún otro negocio. No sé cómo hacer ningún otro trabajo. No tengo ningún otro, ya sabes, como un título universitario realmente útil en negocios o realmente cualquier conocimiento sobre cualquier cosa. Sí, fue muy difícil. Y solo estaba diciendo, estaba, lo único que me quedaba era que Alá dice que si renuncias a algo por Él, Él lo reemplazará por algo mejor. Así que en mi mano derecha tenía esto, y en mi mano izquierda tenía todo lo demás en mi vida. Y simplemente tenía que soltar y confiar en que algo iba a salir bien.
Alhamdulillah (alabado sea Dios), de verdad creo sinceramente que Alá simplemente puso esto, esta creencia, esta imán (fe) en mi corazón, y ya está. Después de hacerme musulmana, creo que me volví más abierta — quizá incluso liberada. Como ahora éramos una familia musulmana, parecía necesario unirse a la comunidad, hacer amigos, y hacerlo también por los niños. Sabía que todavía tenía mis propios prejuicios, y en Japón no se puede vivir realmente con prejuicios, así que sentía que debía superarlos de alguna manera. Así pensaba en ese momento. Después de que se hizo musulmana, tuvo su primer Ramadán (el mes de ayuno) conmigo. Mi Ramadán (el mes de ayuno) es muy, muy solitario, triste…
Es un acontecimiento muy triste y solitario. Es simplemente difícil y duro, y, eh, estás totalmente solo. Rompes el ayuno solo, y ayunas solo, y es como que no es, no es divertido. Por otro lado, ella estaba en Instagram, y veía todas estas publicaciones de gente que tenía estas comidas realmente increíbles para el iftar (fiestas para romper el ayuno) y, eh, ya sabes, gente de verdad disfrutando del Ramadán como si fuera una fiesta. Y está tan enfadada conmigo. Ella dice: «No, quiero el Ramadán así». Como que este Ramadán es terrible. Y desde entonces, básicamente, ha estado trabajando con JDC. Nos involucramos con, y aquí estamos ahora, estamos en la Asociación Musulmana de Japón, JMA.
Formamos parte, ya sabes, hacemos, eh, ayudamos en eventos por la zona de Tokio, aquí, con JDC, con nuestra mezquita local en Yokohama. ¿Y qué es lo que más admiráis el uno del otro? Lo que admiro de ella, muchas cosas, de hecho. Desde que nos conocimos, hay muchas cosas que ella hacía de forma natural que, como musulmán, deberías estar haciendo. Sabes, yo vengo de un entorno estadounidense revolucionario donde es como, si alguien me dice lo que tengo que hacer, mi primera reacción es simplemente decir, sí, olvídate, ¿sabes? sí, fuera de aquí. Y no importa si son mis padres o quien sea. Astaghfirullah (Busco el perdón de Alá).
Pero, eh, con ella, ya sabes, ella siempre ha sido, no sé si ella sentía si, eh, ya sabes, El Yannah (el paraíso) esta a los pies de la madre, pero ella siempre ha actuado así. Y por eso la respeto muchísimo. Siempre ha sido muy familiar. Siempre se ha preocupado por nuestros hijos, eh, ha estado muy involucrada en sus vidas. Eso es algo que le respeto. Su constante amabilidad — incluso cuando debí de ser realmente difícil —, nunca me abandonó. Siempre le estuve agradecida por eso, incluso antes de hacerme musulmana. Creo que, de hecho, lo amo aún más desde que se hizo musulmán. Es como si su personalidad hubiera cambiado.
Empezó a dar cada vez más importancia a la familia — llamando a sus padres por iniciativa propia, sin que yo se lo recordara. Cosas como esas mejoraron mucho. Cuando yo decía que quería ver a mi familia, él simplemente decía: “Entonces deberíamos ir a verlos.” Fue un cambio tan hermoso. La forma en que empezó a valorar profundamente a la familia hizo que todo mejorara tanto. Aunque yo no... Así que... básicamente nada. Es amable. Ella dijo que soy buena persona. Es amable. ¿Eso fue lo único que dijo? Sí, básicamente. Es amable. ¿Qué fue lo que más te impresionó del Profeta (la paz sea con él)?
Cuando habla de guardar su dua (súplica) para el último día por nosotros, cuando estemos ante Alá, ha guardado su dua (súplica), esa dua suya que sin duda será, concedida. La reservó para nosotros. Ahora, cuando, escucho cosas como esta, siento de verdad que en realidad somos nosotros, ya sabes, él de verdad, cuando miraba a través del tiempo, quizá me estaba mirando a mí. Quizá te estaba mirando a ti. Estaba mirando a esta generación. Así que sí, para mí, supongo que esto, su capacidad de ver a través del tiempo y su compasión por personas a las que nunca conoció, es lo más impresionante.
Hermano Shige, hermana Lisa, muchas gracias por compartir vuestra historia con nosotros con tanta sinceridad. Que Alá te recompense, y, insha'Allah (si Dios quiere), te mantenga firme en este camino, por el camino recto hasta tu último aliento, insha'Allah (si Dios quiere). Y que te reúna en la otra vida, insha'Allah, en Yanna. JazakAllahu Khairan (Que Alá te recompense con el bien). Muchísimas gracias.